San Martín

Recuerdos del General San Martín en Mendoza

      Mendoza está llena de monumentos e hitos que recuerdan y rinden homenaje al paso de las tropas del Ejército Libertador del General don José de San Martín.
     Aquí, el Cerro de la Gloria, antes denominado Cerro del Pilar, que sostiene el monumento con que la patria homenajea la campaña libertadora de San Martín. Está muy cerca del centro de la ciudad.

Monumento de la Patria al Ejército de los Andes




Cerro de la Gloria
 Detalle de la parte superior del monumento


Monumento del Cerro de la Gloria

       Camino a Las Cuevas y al límite fronterizo con Chile se halla el puente sobre el río Picheuta. Se trata de un puente de piedra de la época colonial por donde pasó parte del Ejército Libertador en su cruce por las montañas a Chile.

(Detrás del cartel, a lo lejos, se divisan el puente y el río).
puente sobre el río Picheuta

Detalle del puente sobre el río Picheuta, con una placa homenaje de Vialidad Nacional
puente sobre el río Picheuta

    Quien conoce los Andes mendocinos, comprende y valora el tremendo esfuerzo de la Campaña Libertadora y sus héroes, los reconocidos y los sin nombre.






FERIA DEL LIBRO "DON JOSÉ DE SAN MARTÍN"

Introducción:
San Martin y la Educación

“La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos”.
Si de valores se trata, el general José de San Martín, con su ejemplo fue un maestro de virtud y heroísmo. Enseñó con sus acciones y su palabra a los integrantes de su ejército, a quienes instruyó sobre técnicas modernas de combate, y propició la creación de escuelas públicas y de carácter gratuito de acuerdo al pensamiento liberal propio de su época. No se dedicó a la docencia de modo profesional, sino a las armas, tareas que parecen incompatibles, pero educó de todos modos, incentivando la creación de establecimientos educativos públicos, gratuitos y laicos, y pregonando ideales que deben mantenerse eternamente vigentes.
En el año 1816, como gobernador de Cuyo, cargo que desempeñaba desde 1814, realizó una importante obra a favor de la educación. Su tarea fue continuada y concretada por Toribio de Luzuriaga, quien ocupó su cargo, cuando San Martín aceptó conducir el Ejército de los Andes. El Colegio de la Santísima Trinidad fue fundado en 1817.

Al arribar a Perú para su campaña libertadora, se ocupó de alfabetizar a aborígenes y negros, a quienes también les brindó la posibilidad de que aprendieran un oficio, consideraba que solo con gente ilustrada los pueblos podían progresar material y moralmente.



Se preocupó denodadamente de que su hija Merceditas recibiera una sólida y virtuosa educación, basada en la verdad cristiana la humildad y el respeto de sus semejantes y la naturaleza en general, como la que quería para el resto de los ciudadanos. Las máximas que escribió para ella nos muestran la sensibilidad y carácter humanístico de sus pensamientos




“La ilustración y fomento de las letras son las llaves maestras que abren las puertas de la abundancia y hacen felices a los pueblos”.



“Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que somos”.

Cronograma:





Acto artístico 17 de agosto:
ACTO
Representación

Viajemos un poco a través del tiempo y conozcamos cómo la Santísima Virgen María quiso estar presente en la historia de nuestro país…
Ahí vemos a nuestro héroe máximo: El General San Martín… tenía gran devoción a Nuestra Señora, por lo que  se preocupó en instruir religiosamente a sus tropas haciéndolos rezar…, imponiéndoles el escapulario…, procurando que todos vivieran en gracia de Dios…  
Pero además de la fortaleza espiritual de su ejército, como buen soldado, previó todas las cosas necesarias para que la hazaña u obra se realizara con éxito y fue así que pidió la ayuda a unas damas generosas para que colaboraran con él bordando la bandera que los acompañaría en tamaña empresa.
Sólo quedaba una cosa por hacer antes de comenzar la memorable campaña de los Andes, eligió proclamar a la Virgen del Carmen como Patrona del Ejército de los Andes.
El día señalado, en correcta formación, el ejército abandonó el campo de “El Plumerillo” y se puso en marcha hacía la ciudad de Mendoza…
En la esquina del convento de San Francisco recibieron la orden de hacer alto “para esperar que saliera del templo Nuestra Señora del Carmen, patrona electa, y escoltada como prescribía el ceremonial”
Allí se formó la procesión. La imagen maternal de la Virgen la precedía, llenando de místico fervor el ambiente de aquella mañana histórica. En pos de la Virgen, con devoción, marchaba el general San Martín, de gran uniforme, con su brillante Estado Mayor y todos los soldados lucían en su pecho el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen.
¿Recuerdan que tiempo atrás había solicitado San Martín a las “Patricias Mendocinas” la realización de la bandera de los Andes?
Por fin a las dos de la mañana del día de la ceremonia, según relata una de ellas, estaban ya arrodilladas ante el crucifijo de su oratorio, dando gracias a Dios por haber terminado su obra y pidiéndole que bendijera aquella enseña de nuestra patria, para que siempre le acompañara la victoria.
Ellas también estuvieron presentes y junto con el pueblo se unieron a la procesión  que entró solemnemente en la Iglesia Matriz.
Adelantándose San Martín tomó la bandeja con la bandera y la presentó al sacerdote para que la bendijera junto a su bastón de mando.
Y luego entregó su bastón de mando a la Virgen del Carmen, declarándola así: Patrona del ejército de los Andes.
El general con la cabeza descubierta con voz sonora y vibrante en medio de religioso silencio, pronunció:
…¡soldados: ésta es la primera bandera que se ha levantado en América!
La agitó tres veces, mientras el pueblo y las tropas lanzaron un estruendoso: ¡Viva la patria! ¡Viva la patria! ¡Viva la patria!
Con acento más esforzado, agregó: ¡soldados!, soldados, llevarla con honor hasta la muerte como yo la he llevado….
La ceremonia concluyó con un brillante desfile.
Aquello fue el digno homenaje que la Patria naciente rendía a la Virgen y a la bandera azul- celeste y blanca, recién decretada por el congreso de Tucumán.
 Así concluyeron los preparativos de la expedición libertadora, piadosamente orando delante de los altares del Dios de las batallas. Estos actos religiosos y la proclamación de la Patrona del ejército infundieron en el Libertador la seguridad de sus victorias.
 Video que se presentó durante la semana:


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